1. La Iglesia propone a los profesores de religión católica (sin examen previo) para impartir clases en la enseñanza pública.
2. La Consejería los contrata.3. La Consejería les paga.
4. La profesora hace algo que está fuera de las normas de la Iglesia (casarse por lo civil, por ejemplo).
5. La Consejería no la vuelve a contratar porque la Iglesia la excluye de la lista de propuestos.
6. La empleada se siente agravada y denuncia.
7. La justicia dicta sentencia a favor de la trabajadora y tiene que ser indemnizada.
8. La Iglesia no pone ni un duro ni se le piden responsabilidades.
9. El Estado paga.
10. Todos nosotros (no sólo los que ponen la cruz en la Declaración en favor de la Iglesia Católica), con nuestros impuestos, pagamos.

2 APOSTILLAS:
Siguen en la edad medieval. Y para peor PP. Aquí, en la Argentina después de que la Iglesia bendecía a los militares genocidas, ya nadie les da bola a los curas. Tanto es así que deben importar sacerdotes...
Cierto, Arturo. ¿Y hay que pasar por un genocidio para darse cuenta de eso? Aquí pasó algo similar con la Guerra Civil y la Dictadura pero el catolicismo está más arraigado. Por suerte, sigue habiendo personas que predican con el ejemplo del mensaje de Jesús y no con el de los que se arrogan en farsantes representantes.
Saludos y bienvenido a la bitácora.
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